|
Por Mark
Esta semana tuvo un inicio un poco inusual en la campiña coapense, fue inusual porque, quieras que no, te acostumbras a ver todo lleno durante diciembre y hasta el 5 de enero: los cines, el centro comercial, los restaurantes, la calle!! Pues esta semana empezó en 7 de enero, el día después de la tormenta y todo en Coapa fue paz y quietud.
Algunos dirán que la tormenta acaba desde el 6, pero no!! Mi domingo comenzó demasiado temprano con los ruidos de los Power Wheels en la calle, los autitos a control remoto y los gritos y risas de no-se-cuantos niños, futuros coapenses que, con suerte, le irán al América cuando crezcan.
Bueno, volviendo al tema central, esta semana pude ir a Galerías Coapa a comer con mi señor padre y no esperamos horas para que se desocupara una miserable mesita, tampoco hicimos una enorme fila para comprar la comida, ni escuchamos villancicos (que me dan indigestión por cierto) ni esa de: yo no olvido al año viejo turururu turu… NO!!. Esperamos 15 minutos por la comida, había muchas mesas desocupadas y en el sonido ambiental se podía escuchar a Phil Collins… bueno, cualquier cosa es mejor que los villancicos!
Lo único feo de estos tiempos en Coapa es que no para todos es calma después de la tormenta. El 7 de enero uno se acuerda que no debió gastar tanto dinero porque ya no le alcanzó ni para su hamburguesa de Garita, así que se conforma con una lata de atún y una latita de rajas (uffff). Pues para todos aquellos que estén como yo en esta situación, he ideado una solución que me place compartir con ustedes (redoble de tambores): una venta de garage de regalos que ya no quiero! (tadá!).
Puede sonar muy feo o descorazonado al principio, pero piénsenlo ¿a cuántos de ustedes les regalaron algo que no van a usar nunca? Diciembre es un mes en el que se regala de todo y para todos, y no falta el que le da un rotomartillo a su hermana, o una bola de boliche a su esposa (uhm… dónde vi eso?) en fin, no se hagan, todos tenemos algo que poner a la venta. Yo por ejemplo, recibí unos cuantos regalos que pienso “realizar” porque estoy seguro de que jamás los usaré; y es que mis tías creen que me conocen pero pues… gran idea darle a tu sobrino metalero y pandroso un sweater de Zara… o una cartera de piel tipo Lic. Godinez… o una sudadera talla como 50 (está bien que yo esté grandote, pero pues esa la uso de cobija!) y no es que sea exigente, mi prima me regaló unos calcetines y ese regalo me gustó mucho! El problema es cuando uno se quiere ver espléndido y no tiene ni la más remota idea de lo que le gusta al otro, así no se puede! Por cierto, ¿a alguien le interesa una loción de prestigiosa marca para caballeros, cuyo dueño se llama igual que el técnico de nuestra selección de futbol?.
Pues ya saben amigos oriundos y visitantes de la campiña coapense, si ya no traen un clavo en su bolsillo y su economía familiar va en picada, recupérense con una tradicional venta de garage, eso si, que no se enteren los que les regalaron las cosas, si no el siguiente año no tendrán qué vender.
Mark.
|